Suele decirse que para todo hay una primera vez, pero sin duda, hay algunas primeras veces que son mejores que otras. Las primeras veces dejan marca y se recuerdan a lo largo de la vida, forman parte de la memoria y de la historia personal. La primera vez en ver el mar, el primer amor, el primer coche,...
En esta jornada de reflexión y tomando como ejemplo a un familiar con dieciocho años recién cumplidos, me dió por pensar en todos aquellos jóvenes que les toca estrenarse mañana en las urnas, su primera vez. La crisis económica y la falta de un líder carismático ha sumido a la sociedad en un rumbo a la deriva. Se quiere participar en la fiesta de la democracia pero esta vez no se encuentra la ilusión ni la motivación para disfrutar de ella.
El contexto político, unido a otros factores antes mencionados podrían ser los causantes de esta atmósfera en la que se respira la falta de motivación. Durante la campaña electoral tampoco se ha hecho demasiado por generar un clima de mayor confianza, parece que se ha aceptado el bipartidismo y la hora del relevo. Y es que, la falta de medidas dedicadas al público más joven ha sido una constante en los programas electorales, un público al que tampoco se han dirigido en sus debates y encuentros. Por ello, se sienten al margen y muy lejos de la clase política, porque a ellos también les afecta la economía, el paro y la vivienda.
En las elecciones generales de mañana, 20 de noviembre, participarán un millón y medio de nuevos votantes. Esta entrada oficial en la mayoría de edad será muy distinta a la de otras generaciones, pero todavía queda esperar para ver como se refleja en las urnas esta situación.
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